las inmobiliarias aumentan sus deudas

El informe semestral de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aporta de nuevo datos sobre la evolución de las constructoras e inmobiliarias cotizadas en Bolsa que permiten valorar en su justa magnitud la «burbuja» creada en el sector en los últimos años.

Los datos de la CNMV reflejan que en 2003 las deudas totales de inmobiliarias y constructoras cotizadas ascendían a 24.552 millones, mientras que a finales de 2007 se situaron en 138.933 millones, lo que supone un crecimiento del 465,87% en cinco años.

Los 138.933 millones de endeudamiento, además, representan más de tres veces el patrimonio total del sector, duplicando el ratio del conjunto de empresas no financieras cotizadas y supone 10,83 veces el Ebitda, frente a las 3,91 de la media de todas las cotizadas no financieras.

«Algunas sociedades han incrementado sustancialmente su exposición a perturbaciones adversas, como consecuencia del fuerte incremento del endeudamiento en los dos últimos ejercicios, en parte ligado a diversas operaciones corporativas», analiza la Dirección de Estudios y Estadísticas de la CNMV. Al cierre de 2007, la construcción concentraba el 47% del total de la deuda de las compañías no financieras cotizadas en la Bolsa española. Según el regulador, a principio de la nueva década la cifra era de alrededor del 10%. De 294.811 millones de euros que debían las empresas cotizadas el año pasado, 138.933 millones los concentraban constructoras e inmobiliarias.

«Boom» y diversificación

Los bajos tipos de interés -negativos en términos reales durante mucho tiempo- y el «boom» inmobiliario han motivado los elevados niveles de apalancamiento de estas compañías. Aunque el verdadero salto se produjo en 2006, en el que además de las operaciones inmobiliarias, las constructoras emprendieron una vorágine de compras para sus procesos de diversificación. Ese año, la deuda del sector pasó de 48.324 a 111.000 millones de euros. Esta última cifra equivale a más del 10% del PIB español.

Las operaciones más destacables que han llevado a esos niveles de deuda son por todos conocidas. La entrada de Sacyr Vallehermoso en Repsol YPF, Eiffage y Europistas. El asalto energético de ACS en dos de las principales compañías del sector, Iberdrola y Unión Fenosa, además de la adquisición del 25% de la constructora alemana Hochtief. La toma de control de Endesa por parte de Acciona. La apuesta de Ferrovial por los aeropuertos británicos con la compra de BAA. Las faraónicas compras de la pequeña Inmocaral, que en un año invirtió más de 7.000 millones en hacerse con Colonial, Riofisa y el 15% de FCC.

El resultado de este «boom»de operaciones corporativas es un sector extremadamente endeudado y con problemas para conseguir refinanciación ante la paralización de los mercados mayoristas y el encarecimiento del precio del dinero, lo que pasa factura en forma de caídas en su cotización.

Sin embargo, llama la atención que las adquisiciones acometidas no han revertido en un mayor beneficio si se compara con las imponentes cargas que llenan de ceros el pasivo de los balances.

Según datos de la CNMV, la deuda de constructoras e inmobiliarias representa 3,08 veces su patrimonio, frente a las 1,57 veces del conjunto de las empresas cotizadas no financieras. Además, equivale a 10,83 veces su beneficio bruto de explotación (Ebitda). Mientras que las cargas financieras, es decir, lo que pagan de intereses por los préstamos, suponen 0,85 veces el Ebit o beneficio antes de intereses e impuestos.

La carga financiera media de las compañías cotizadas es de 0,33 veces, casi una tercera parte del sector del ladrillo, mientras que el ratio deuda sobre Ebitda alcanza las 3,91 veces, lo que supone también tres veces menos.

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Albergado en:blogdiario.com Un servicio de HispaVista Contador gratis contadorplus.com